Una de las fachadas más impresionantes que se levantan en la avenida Los Haticos de Maracaibo es sin duda la que identifica el templo de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. En esta estructura de mezclados rasgos arquitectónicos que se levanta de frente al Lago, ofició por primera vez el párroco Cipriano Sáiz, ante una comunidad de creyentes deslumbrados por la señorial sede.
Con motivo de las celebraciones de las fiestas en honor a la aparición de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, en esta entrega hemos querido hacer un homenaje a uno de los templos más emblemáticos de la ciudad, el cual llena de orgullo a la feligresía zuliana e inspira a otros a seguir los pasos de una comunidad que camina incesantemente en búsqueda del bien común.
La parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa en sus bodas de oro celebra con júbilo sus fiestas junto a una comunidad activa y vivaz que engalana a la Madre de Dios con su trabajo y su esfuerzo constante. Esta parroquia cuenta con un nutrido grupo de feligreses y miembros de los distintos grupos de apostolado entre los que destacan: La Legión de María – Praesidium Adulto, el cual se reúne todo los domingos a partir de las 4:00 de la tarde.
También hacen vida parroquial 3 comunidades del camino Neocatecumenal, el grupo San Pablo que tiene como tarea evangelizar en los diferentes sectores de la parroquia, las Damas de la Caridad, cuya labor es ayudar y socorrer a los sectores más desprotegidos y los Caballeros e Hijas de la Medalla Milagrosa, éste es el grupo más numeroso de la parroquia y tiene como tarea colaborar en todas las fiestas y organizar todas las celebraciones especiales de la parroquia.
Ángel Calderón, de 27 años, lleva 20 años de su vida al servicio del Señor desde sus primeros años como monaguillo y hoy como asistente parroquial en todas las actividades de esta comunidad eclesial. “Tengo más de 5 años trabajando en esta parroquia de la mano del padre Roberto Morales, ésta es una parroquia muy activa comenzando por su párroco, quien con su dinamismo nos motiva a todos”.
Asimismo definió a la feligresía de esta parroquia como muy vivaz, activa con una presencia particular en la asistencia a los enfermos y los más necesitados, entre los que destaca la visita de más de 200 enfermos y la entrega de 50 bolsas de comida a las familias mensualmente.
La Iglesia viva y su pastor
Ingrid Romero de Rodríguez, integrante de la 1era. comunidad del camino Neocatecumenal y catequista y ministro de la Eucaristía y de la Palabra junto a su esposo, lleva 13 años en el trabajo pastoral desde que se inició en el Camino. “Mi experiencia en esta parroquia ha sido maravillosa, ha experimentado la unidad familiar, pues toda mi familia está trabajando activamente dentro del Catecumenado y el crecimiento espiritual de cada uno de nosotros se lo debemos a esta comunidad“.
”La experiencia de estos 5 años junto al Padre Roberto ha sido todo una enseñanza, tanto para el crecimiento propio como para el crecimiento familiar y, por supuesto, de la comunidad eclesial, el Padre es un hombre incansable en el trabajo pastoral“, señaló Ingrid de Rodríguez.
Por su parte, la señora Mary de Socorro, miembro de la 1ra comunidad del Camino Neocatecumenal y catequista, cuenta que ha pasado toda su vida al servicio de esta parroquia, sus padres colaboraron en la creación del templo y expresa sentirse agradecida a Dios por la presencia de su actual párroco porque gracias a él han visto un crecimiento en la atención de los enfermos y los más necesitados. “El Padre Roberto Morales es una persona emprendedora, incansable, siempre va delante de su comunidad con entusiasmo dedicado a los enfermos como prioridad“.
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Foto: Maralís Paz.
Texto: La Grey Zuliana (Semanario de la Provincia Eclesiástica del Zulia).